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18 noviembre 2011

Minorías en red. El nuevo trabajo de la Col·lecció Transmedia XXI.

 






  Minorías en red. Medios y migración en Europa, editado por Cilia Willem con la colaboración de Anaïs Le Corvec, completa una trilogía de trabajos de la Col·lecció Transmedia XXI del LMI-UB, en la que se ha analizado el fenómeno de la economía de Internet desde lo general a lo particular. Su lanzamiento está pensado para comienzos de diciembre (ver presentación en Livestream). (Nota diciembre editor: YA disponible en Amazon para la compra) Hace días en otro post explicábamos todo el proceso de producción. El primer trabajo, Geekonomía, pretendía describir un marco general sobre lo que sucede en la industria de la comunicación a partir de la digitalización de la producción, gestión y distribución de la información y el rol que los geeks —diseñadores de las redes— tienen en este proceso. El trabajo posterior, Aprendizaje invisible, se ha focalizado en el entorno educativo y describe los nuevos formatos existentes de desintermediación y analiza el valor de las prácticas no visibles, o sea las que no se contemplan en el organigrama del sistema educativo. 

La nueva producción de la colección, Minorías en red, se presenta como un estudio de caso sobre cómo Internet ha sido útil a la construcción de capital social en las sociedades de acogida para las minorías étnicas e inmigrantes de bajos recursos. Las autoras enfatizan cómo la realización comunicacional de los colectivos minoritarios como grupo y como individuos deriva en inclusión social, de la cual la inclusión digital es una pieza determinante y un requisito previo. No se trata de un ensayo liviano y sin contexto. Como bien explican las autoras, el trabajo tuvo su origen en el proyecto de investigación Bridge-IT, “una red europea cuyos principales objetivos son la identificación, el intercambio y la aplicación de buenas prácticas dentro del ámbito de las TIC y la integración social del colectivo inmigrante en Europa”. En un fragmento de la primera versión del texto, Cilia y Anaïs analizan la construcción de sentido alrededor de los tópicos de la inmigración. El análisis no es trivial. “En el mundo social no hay ningún significado que exista fuera del discurso. […] Los estereotipos dejan de ser ‘códigos culturales’ y se convierten en instrumentos de estigmatización y de exclusión. En efecto, en varios estudios se ha demostrado que los periodistas y los editores, en su práctica diaria, hacen un tratamiento de las minorías étnicas que encubre un determinado racismo y promueve una ideología dominante.” Los estereotipos son construcción de significado. Y aún los discursos positivos de las minorías contienen una segunda lectura. En ese sentido, rescato un fragmento de una entrevista en “La Contra” de La Vanguardia (junio de 2011) a Pablo Rudomin, neurólogo y Premio Príncipe de Asturias. Dice Rudomin: “¿Tolerantes? Esa palabrita no me gusta, porque, en el fondo, consagra la supremacía de una supuesta mayoría sobre la minoría. […] Una mayoría tolerante es la que se cree con el auténtico derecho a existir y, sintiéndose generosa, tolera a la minoría, siempre que no cuestione su superioridad”.

Lo que el trabajo de Cilia Willem y Anaïs Le Corvec rescata, y destaco en esta breve introducción, es que vivimos en una era de la anormalidad. Y como tal, el acceso de las minorías a las dinámicas de construcción de riqueza social (diversidad, innovación, creatividad, emprendeduría) es enormemente productivo, y para esto vale cierto nivel de conflicto como moneda de cambio. Afirman Ridderstrale y Nordström en Karaoke Capitalism (2004): “La mayor parte de nuestro pensamiento moderno sobre la política, los deportes, el mundo empresarial, el autodesarrollo, la arquitectura, la democracia o el diseño se ha visto conducida por lo que es promedio, normal y dominante. Ahora, el promedio está en vísperas de extinción. Cuando el éxito es una cuestión de explorar los extremos en lugar de apelar al promedio, debemos volver a pensar en cómo organizar las corporaciones y nuestras propias vidas” (2004:65). Y precisamente los lugares que han sabido mezclar culturas dando espacios a los inmigrantes y a los diferentes, así como adoptar nuevas formas sociales y de comunicación se han convertido en smartspots o sitios inteligentes para generar innovación y valor social. Ya afirmaba en Geekonomía la teoría de Richard Florida (2005 y 2008) sobre el clustering force. Florida señala que las ciudades abiertas, cosmopolitas, multiculturales, tolerantes y con una infraestructura tecnológica apta fomentan el factor dónde y propician una clase creativa que es vital para el crecimiento individual de las personas y la innovación industrial. En el mismo sentido, para Manuel Castells (2009) el éxito en el diseño de los entornos es la unificación del espacio de los flujos (culturales, económicos, comunicacionales) con el espacio de los sitios físicos. Las ciudades que tienen el liderazgo del espacio común global lo tienen en beneficio de sus ciudadanos locales, que son los primeros beneficiados de ese liderazgo.

En 2008, a pocos meses de publicar Planeta Web 2.0 con Cristóbal Cobo, realicé una presentación en Barcelona sobre web social y minorías y la llamé “Narcisismo digital o enfoque desde el pequeño entorno”. No me considero un experto en el tema, pero, en la línea del texto de Cilia y Anaïs, realicé algunas reflexiones que creo oportunas recuperar aquí. Veamos los cinco ejes de la ponencia:

1. Un grupo social puede ser minoritario y tener sobrerrepresentación en los medios. Si sólo se analizan las minorías por el aspecto cuantitativo, no se dan pistas suficientes sobre su poder e integración social. Y como bien señalan las autoras, en el lenguaje hacia la inmigración siempre hay ideología. 

2. Muchas voces no son garantía de diversidad. A veces implica más ruido y dificultades de los ciudadanos para filtrar lo valioso del bullshit. Esto es manipulación por sobreabundancia de información en un entorno social de escasa atención.

3. El acceso a las redes sociales de las minorías no les otorga a priori mejores condiciones socioeconómicas, ni integración real, ni una mejor posición política. Sin embargo, el analfabetismo digital —como un formato de discriminación— es letal en grupos sociales ya marginados en el entorno analógico.

4. La web social es work in progress con libertad editorial y una estrategia meritocrática de edición. Esto reduce la distancia entre productores y consumidores. La cultura del remix es aún un mayor avance. La web social —con la conformación de lazos sociales débiles— contribuye a la integración de las minorías. Allí es donde tienen un espacio para actuar socialmente.

5. Granovetter (1973) analizó las relaciones de carácter funcional desarrolladas de manera eventual, sin la dedicación de tiempo que se les otorga a familiares y amigos. Cuantos más enlaces agregamos, más difícil es que un nodo permanezca aislado. La sociedad es una red muy densa de fácil conexión. Eso beneficia a la integración de las minorías. Una red más amplia con menos esfuerzo. En las redes sociales pre-Internet era muy traumático y difícil reestablecer los enlaces rotos cuando la gente se trasladaba de un lugar a otro.

Ojalá disfruten de este nuevo trabajo de la Col·lecció Transmedia XXI como nosotros disfrutamos en producirlo y editarlo. Y permanezcan muy atentos al trabajo de Cilia y Anaïs, dos investigadoras jóvenes europeas que ya son referente de la nueva cultura de investigación en la región, profesionales enlazados, que hablan varios idiomas, que producen con esmero y construyen y participan en redes internacionales.

Agradecimientos: esta colección se ha puesto en marcha con el apoyo de varias instituciones. Como coordinador de la colección debo agradecer la cofinanciación que ha hecho la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), a través de su Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales, coeditor de este libro. También la ayuda de la Agrupació de Recerca en Ciències de l’Educació para grupos de investigación correspondiente al año 2010-11.

Por último agradecer a colegas y amigos en toda Iberoamérica, que están siempre atentos a nuestro trabajo en el Laboratori de Mitjans Interactius (LMI-UB) y que siempre están dispuestos a viralizarlo y compartirlo. Entre ellos destaco a Carlos Scolari, Cristóbal Cobo, José Luis Orihuela, Mon Rodriguez, Paul Capriotti, Xavier Verdaguer, Luis David Tobón, Yan Camilo Vergara, Claudia Zea, Nelson Piedra, Marcelo Bentancour, Efraín Foglia, Alejandro Piscitelli, Daniel Villar Onrrubia y muchísimos más. El próximo libro de la Col·lecció Transmedia XXI ya está en proceso de edición y saldrá en el primer trimestre de 2012. Como ya dijimos en las anteriores oportunidades, gracias por leernos y más aún por comprarnos.
 

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